No tienes que prepararte, ni saber qué decir, ni tener claro qué te pasa.
Este es un espacio de conversación guiada.
No es una terapia, ni un diagnóstico, ni un test.
No se trata de decirte quién eres ni qué deberías hacer.
La conversación empieza con preguntas abiertas y sencillas.
Tú decides cuánto compartir, a tu ritmo.
No hay respuestas correctas ni conclusiones impuestas.
El diálogo se adapta a lo que vas expresando, sin juicios ni etiquetas.
Durante la conversación, algunas personas sienten alivio.
Otras logran poner palabras a cosas que llevaban tiempo sintiendo.
A veces, simplemente sirve para ordenar lo que ya estaba dentro.
Lo más importante es esto:
aquí no se trata de cambiarte, sino de escucharte.
Cuando lo sientas, este espacio también puede ser para ti.